Blog de Divulgación


Usos del azufre en la agricultura

Lunes, 01/04/2019 - 14:42
Etiquetas: azufre, IYPT2019, química, Andrés Borges

Viñedos

El azufre es un elemento químico con número atómico 16 y de símbolo S. Se encuentra ubicado en la tabla periódica dentro del grupo de no metales, presenta color amarillo y es bastante abundante en zonas volcánicas de la Tierra. Como elemento químico es esencial ya que forma parte de aminoácidos como la cisteína y la metionina, necesario para la síntesis de proteínas presentes en todos los organismos vivos.

Usos en la agricultura

El uso del azufre como fungicida inició aproximadamente en el año 150 D.C., sin embargo, el uso de azufre se tornó en una práctica agrícola entre los años 1845 y 1847 en Inglaterra y Francia para el control de oídio en los viñedos (Paul, 1978). En 1974 en los EE. UU., se utilizó con éxito la aplicación de azufre elemental en el control de hongos en el cultivo de remolacha1.

El azufre juega un papel importante en los mecanismos de defensa de las plantas contra plagas y enfermedades. Las plantas contienen una diversidad de metabolitos secundarios y muchos de ellos tienen azufre en su estructura. Dichos compuestos pueden estar en forma activa o como precursores inactivos, estos últimos activándose mediante la acción de enzimas cuando existe el ataque de algún patógeno o cuando se dañan los tejidos mecánicamente1.


Las abejas domésticas alteran la estructura y el funcionamiento de las redes de interacción entre plantas y polinizadores

Lunes, 25/03/2019 - 13:20
Etiquetas: biodiversidad, especies exóticas invasoras, Alfredo Valido, Estación Biológica de Doñana, Teide

Abeja doméstica (Apis mellifera, Apidae) visitando flores de Nepeta teydea (Lamiaceae) (Foto: P. Jordano).

La abeja doméstica (Apis mellifera, Apidae) es una especie nativa de Eurasia y África, pero ha sido introducida en prácticamente todo el planeta para la obtención de miel y la polinización de ciertos cultivos. La domesticación de la abeja melífera posiblemente se inició hace unos 7000-10000 años, y fue una práctica muy extendida durante las civilizaciones egipcias, griegas y romanas. No obstante, en las últimas décadas ha habido un auge considerable de esta actividad agropecuaria a nivel global, incrementándose el número de colmenas en el medio natural. De hecho, el origen de la gran mayoría de las abejas domésticas que vemos hoy día en la naturaleza se debe a la apicultura.

La abeja doméstica es considerada un polinizador super-generalista (visita muchas especies de plantas): compite con el resto de polinizadores nativos por los recursos florales (néctar y polen) y los desplaza. Además, dado su patrón de forrajeo, incrementa la transferencia de polen tanto dentro de la propia planta individual como entre especies, pudiendo afectar, por tanto, a la producción de frutos y semillas en las plantas silvestres. Dado que la apicultura incrementa considerablemente la densidad de abejas domésticas a escala local, y éstas a su vez pueden desplazarse varios kilómetros, se plantea que esta actividad agropecuaria pudiera desencadenar una serie consecuencias en los sistemas naturales al alterarse servicios ecosistémicos tan importantes como es la polinización.


BLOG: La ciguatera, un creciente desafío

Martes, 19/03/2019 - 10:04
Etiquetas: ciguatera, vacunas, transferencia de conocimiento, Catálisis Metálica Sostenible, Vaitiare Estupiñán Díaz

Gambierdiscus toxicus

El medio marino canario, fuente de recursos para tantos sectores de nuestra sociedad, comienza a mostrar síntomas que podrían asociarse al fenómeno de tropicalización; entre ellos, el aumento de las temperaturas medias y de los niveles medios de CO2 en disolución, según datos de la EPA (United States Environmental Protection Agency) y de Jose Luís Martín et al (2012). A pesar de no conocer con certeza los desencadenantes de tales síntomas, estudios realizados por Jesús Manuel Falcón en 2005, afirman que de los 30 nuevos registros de peces óseos litorales realizados en el periodo 1991-2005, el 80% corresponden a especies de origen tropical.

La presencia de estas nuevas especies en nuestros ecosistemas podría corresponderse a diversos factores como el tráfico marítimo (vector de la vida marina a lo largo del planeta), la sobrepesca, la contaminación de las aguas con la consecuente modificación de las condiciones físico-químicas del medio, etc.

La invasión de estas especies puede ser tan detectable como los depredadores sobre la fauna autóctona, o tan invisible a simple vista como la aparición de seres microscópicos; sin embargo, cada día son más comunes los afloramientos del fitoplancton o microalgas, conocidos en la comunidad científica como “Blooms” o HABs por sus siglas en inglés (Harmful Algae Blooms). Algunos de estos blooms pueden llegar a alcanzar tales dimensiones que se pueden ver claramente desde la costa como una mancha sobre el agua.


Biodiversidad insular: tan única, tan frágil

Jueves, 14/03/2019 - 13:43
Etiquetas: Aarón González Castro, historia, biodiversidad

Escríbano patilargo de Canarias

Los ecosistemas insulares como los de Canarias son auténticos laboratorios biológicos. Debido a su aislamiento (por llevar mucho tiempo sin estar en contacto con el continente o al haber surgido directamente desde los fondos oceánicos), los ecosistemas insulares tienen una serie de peculiaridades que se traducen en un alto grado de endemicidad, o exclusividad, de sus especies. Esto significa que las islas suelen tener especies que no aparecen en otras partes del mundo. La razón de esa exclusividad radica en que en los ecosistemas insulares ocurren fenómenos que favorecen la aparición de nuevas especies en períodos de tiempo relativamente cortos. De hecho, no es casualidad que fuese en islas (Galápagos e Indonesia) donde Charles Darwin y Alfred Russel Wallace desarrollaron la base de sus ideas sobre la evolución de las especies. Esto es, cómo las especies cambian para dar lugar a otras nuevas.

Pensemos en un animal terrestre grande como, por ejemplo, un oso o un lobo. Por su naturaleza, ninguno de ellos tiene las características necesarias para llegar a trozos de tierra que han surgido desde el fondo del océano a cientos de kilómetros del continente. Obviamente, no pueden volar. Necesitarían llegar por mar. ¿Imaginan a un lobo nadando cientos de kilómetros sin ahogarse o flotando sobre el tronco de un árbol a la deriva, sin comer durante meses hasta llegar a una isla? Es muy poco probable. Sin embargo, otros animales, como los reptiles -ligeros y con gran capacidad de ayuno- pueden pasar mucho tiempo sin comer, flotando sobre trozos de madera a merced de las corrientes oceánicas. Caso aparte son las aves (capaces de volar) o incluso insectos como las arañas (que pueden usar sus telas de araña como cometas para desplazarse grandes distancias.


Tan brillante y agresivo que le resbala todo…

Martes, 19/02/2019 - 09:38
Etiquetas: IYPT2019, química, historia, José M. Pérez de la Lastra

Diagram of beta-flourine

No se trata de una agencia de noticias, aunque se le conoce por efe. El dorsal número 9 de la tabla periódica es el más pequeño de la familia de los halógenos (sí, esos mismos gases que llenaban las bombillas de los focos), llamados así por su extraordinaria capacidad de formar sales (halos en griego). El flúor fue hallado en 1670 por el vidriero alemán Enrique Schwandhard cuando trabajaba con un mineral de vistosos colores, llamado fluorita. Resulta que cuando este mineral se acidifica con ácidos fuertes desprende un gas amarillo verdoso, tan feroz y corrosivo con todo lo que le rodea, que hasta llegó a desgastar los cristales de las gafas de su descubridor cuando éste se acercó a olerlo (no sabemos si en aquel descuidado intento también se quemó las barbas o el bigote).

Sí, efectivamente, se trata del mismo flúor de los dentífricos, pero tranquilos, que en la pasta de dientes este elemento no es tan nocivo y peligroso, porque se encuentra unido a otros elementos que lo apaciguan, con lo que se consigue frenar la caries dental y ayudar a la mineralización de nuestros dientes.

Pero es que este elemento también ha bautizado a una de las propiedades más asombrosas, que brillan por sí solas, y es que, cuando a algunas moléculas que portan flúor se las ilumina con una luz tenue, resplandecen en la oscuridad ofreciendo magníficos colores. Estos materiales fluorescentes, además de brillar en todas las fiestas cuando están presentes en camisetas y calzado deportivo, son también muy útiles para detectar billetes falsos. Los biólogos moleculares, por ejemplo, los usamos para diferenciar las células que se han manipulado genéticamente, o de aquellas que portan determinados marcadores etiquetados mediante anticuerpos fluorescentes.